Bambuco Caribe en Bogotá

Bambuco Caribe en Bogotá

“Bogotá es escenario de la Primera muestra Distrital folclórica del Bambuco Caribe”.

Bogotá es escenario de la Primera muestra Distrital folclórica del Bambuco Caribe, con presentaciones en el Centro Comercial Gran Estación y en el Club de oficiales de la Fuerza Aérea Colombiana, y con apoyo del Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura.

El Bambuco Caribe es un ritmo que mezcla, como lo indica su nombre, la música tradicional  del bambuco del Tolima Grande, con ritmos de la costa y de la ribera del Río Magdalena, tales como fandango y vallenato, en una fusión que pretende condensar la personalidad entre alegre y elegante, de una región de Norte de Santander, la provincia de Ocaña.

El folclor colombiano, singular en la multiplicidad, se caracteriza por el uso de elementos reales investidos de magia, y de elementos mágicos investidos de realidad, que se incrustan en el alma de los pueblos, tan profundamente, que un traje, unos colores, un ritmo, un  baile, identifican y describen una región.

El Currulao en la zona del Cauca, Valle del Cauca y Chocó; la Chirimía en Chocó; la Guaneña en Nariño; el Joropo en los llanos; el Fandango y el Porro en Córdoba; el Pasillo andino en Caldas y Bogotá; la Cumbia en el Banco, Ciénaga, Valledupar y Barranquilla; el Bambuco en Huila y Tolima; la Guabina en Boyacá; el Torbellino en Santander; y el Vallenato en el Cesar. Ninguno en Norte de Santander.

El departamento, con más de un siglo de creación, carece de ritmo propio, a pesar de sus extraordinarios compositores y hermosas composiciones.

Sus manifestaciones más representativas, Brisas del Pamplonita y Ocañerita, son bambucos, porque, se alega, el bambuco, es un aire andino adoptado por toda Colombia. Lo cierto es que no es nortesantandereano, y esa justificación retarda los estímulos para que se muestren propuestas nuevas, musicales y coreográficas, que abran el debate sobre el ritmo que debería identificar al departamento.

La identidad Nortesantandereana, creada por un plumazo legal en 1910, es pluralismo con coincidencias en el afecto y trata de fortalecerse a pesar de la lógica histórica, pues el departamento no tuvo origen en la necesidad de agruparse por afinidades culturales, o económicas, ni siquiera militares, sino en la necesidad de un reparto político del territorio. De ahí sus límites arbitrarios, con lógica meramente electoral.

Norte de Santander está cimentado sobre cuatro aristas filosas y distintas. La Indígena en el Catatumbo, la Andina en Pamplona, la Caribe en Ocaña y la marabina que distingue a Cúcuta.

Francisco Fernández de Contreras fundó Ocaña en 1570, sobre la Cordillera Oriental, a 50 kilómetros del Puerto Real de Ocaña, en el río Magdalena, con una jurisdicción que comprendía ribera y montaña, coincidente con la tesis del antropólogo Reichel Dolmatoff, que demostró el ancestro caribe de los habitantes de la prehistoria, con alguna mezcla lingüística chibcha.

En 1849 la provincia de Ocaña fue un departamento, con gobernador y constitución propia y autónoma, uno  de los más importantes del país, pero en 1857 la provincia se suprimió y sus municipios fueron distribuidos en los departamentos del Magdalena y Santander, que actualmente ocupan los departamentos del Cesar, Bolívar y Norte de Santander. Desde entonces la región se empobreció a costa del centralismo de los grandes ejes urbanos, Cartagena, Valledupar y Cúcuta, y se desataron movimientos separatistas en Norte de Santander, Sur de Bolívar y sur del cesar, con la pretensión de reunificar el viejo departamento, bajo el nombre de Caro. Hubo más afinidad entre los ocañeros de la Provincia (departamento) de Ocaña de 1849, que entre los nortesantandereanos de ahora.

A los ocañeros en Bogotá, y el interior, se les percibe como costeños por su manera de hablar, su extroversión y su alegría, pero cuando están en la costa se les percibe como cachacos por su cultura y concepto de la estética. Está encerrada su alma fiestera, propia del mestizaje, en cuerpos de ojos grandes, con abundancia de genes sembrados por Alfinger en los valles de Ábrego y La Playa. A su ser andino le gusta el bambuco y a su afinidad ribereña le gusta el vallenato, el porro y los ritmos alegres de la costa, la sabana y la ribera. La idea era unir estas dos particularidades.

El proceso del Bambuco caribe se realizó en diversos pasos, el primero fue la escogencia del nombre. Bambuco, por la base rítmica y caribe por la ascendencia indígena de la zona. Caribe no hace relación ni al mar, ni a las islas, ni a los ritmos caribeños.

Al primer bambuco caribe, Juan Carlos Vergel, lo denominó Fanbuco, (fandango – bam- buco) y este vocablo, que contiene metaplasmo y aféresis literaria, se popularizó durante los ensayos, y comenzó a extenderse, como sinónimo apocopado de Bambuco caribe.

Así se le llama, indistintamente, Bambuco caribe, o fanbuco

Luego se presentó una propuesta poética a partir de la temática que rememora la unidad política, afectiva y cultural que mantienen montaña y río, desde la antigüedad, y se incorporaron  amores, ilusiones, y el requiebro eterno del hombre a la mujer.

Para la construcción del poema, se optó por la forma clásica, de influencia lorquiana, en estrofas de cuatro versos con rima asonante, que facilita su recordación, y sobre la base métrica de romances octosílabos, que facilitan la composición.

Promesa de morena luna

La luna vive en tus ojos

Alardeando de morena

Con unas luces astrales

Que embrujan cuando me observas

 

Y brilla bajando lunas

Por tu negra cabellera

Y el corazón me engalana

Como en una nochebuena

 

Y pinta lunas de plata

Por donde pisas la arena

Para que no pierda el rumbo

Este amor que me condena

 

Y pone la luna lunas

De filigranas eternas

En tus labios y en tus besos

Para que yo me enloquezca

 

Y a tu cuerpo consentida

Lo acarician lunas plenas

Y te hacen reina en las noches

De mis lunadas morenas

 

Ay mujer la luna clara

Que pintó en tu risa fiestas

Te coronó de diademas

Y brillares que embelesan

 

Y te pintó en tus albores

De luna de primavera

Un amor que está pendiente

Y una caricia en promesa

 

Y un beso puso en tus labios

Para que tú me lo dieras

Pero tú lo guardas siempre

Sabiendo que eres princesa

 

Ay mujer no seas ingrata

Por la luna y por mis penas

Dame ese beso que guardas

Y alégrame mis tristezas

 

Fanbuco mujer

 

Tenés, Bambuco caribe

Parecido a mi muchacha,

Tenés, mujer de mi tierra

En tu cadera la danza

 

Su mirar, está en tu ritmo

Y en tus arpegios, su gracia

Que hace volar barbatuscas

No más despliegas la falda

 

Y en tus labios tibios tiemblan

Clarinetes y guitarras

Y el corazón del redoble

Y un acordeón, y mis ansias

 

Del beso que te he pedido

Con coreográficas alas

Beso de río y cordillera

Verde azul como es Ocaña

 

Magdalena a Torcoroma

Camino de sol y plata

Que como serpiente sube

Desde el río hasta la montaña

 

No sigás negando el beso

Que tortura mi esperanza

Bailá Fanbuco, bailalo

Labio y caderas en llamas

 

Y que sigan los acordes

Haciendo honor a tus galas

Hasta que rinda tu beso

Coqueto la madrugada.

 

Y que me quemen por siempre

En un solo de guitarras

Desde tu cuerpo tu beso

Desde tu amor tu mirada

La propuesta musical de Promesa de Morena Luna fue realizada por Saúl Pacheco Ropero y Juan Carlos Vergel, bajo la orientación del maestro Raúl Rosero Polo. La propuesta musical de Fanbuco mujer es de Fred Paba Castro.

El diseño del vestuario estuvo a cargo  del SENA Ocaña, bajo la dirección de Samira Paredes, Premio internacional de diseño en Alemania, Los colores escogidos fueron el verde y blanco de la bandera de ocaña y el naranja quemado de la barbatusca.

La Coreografía tiene varios montajes, tanto de grupos locales, como de Bogotá, entre ellos la realizada por el grupo Brisas de Torcoroma, dirigido por Luis Eduardo Pérez y Yamile Bayona; las de Nikol Escalante y Sorey Mesa, la de Karina Bossa, de BaileventosKB, y sus bailarines Carlos Posada y Ledy Milena Ramírez, y la de Danzoul, con sus coreógrafos y bailarines, Javier Yesid Arias y Daniela Alexandra Arias.

La Interpretación vocal oficial de Promesa de morena luna, está en la voz de Aurita Pérez, pero hay dos versiones anteriores igualmente bellas en las voces de Laura Ibáñez y Rosita Rangel. Fanbuco mujer lo interpreta Fernando Claro.

A bailar bambuco caribe.

@mariojpachecog

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