En Colombia los políticos se llaman Ibáñez

En Colombia los políticos se llaman Ibáñez

Por Mario Javier Pacheco

Desde hace unos días circula por las redes un  escrito anónimo, de lenguaje excrementoso que distorsiona un artículo mío publicado en Kienyke, y que pretextando injuriar a la clase política ofende a los ocañeros. Este es el texto original:

En 2010 los candidatos presidenciales Juan Manuel Santos, Rafael Pardo Rueda y Clara López Obregón no solo tuvieron en común su aspiración, sino el ser trastaranietos de dos hermanas Ibáñez que enloquecieron a Bolívar y Santander y cambiaron parte de la historia del país. Nicolasa y Bernardina.

Originaria de Ocaña, la descendencia de Miguel Ibáñez Vidal y Manuela Jacoba Arias es una de las familias con mayor vocación de poder político en Colombia y constituyen un excepcional clan, por el cual los colombianos hemos votado desde hace siete generaciones y le hemos elegido seis presidentes, y muchos ministros, gobernadores, congresistas y alcaldes de Bogotá.

En su seno conviven todas las ideologías:

El conservatismo con el propio fundador del partido e hijo de Nicolasa, José Eusebio Caro Ibáñez, sus dos nietos presidentes; Miguel Antonio Caro y Carlos Holguín Mallarino, su bisnieto el presidente Roberto Urdaneta y su trastaranieto, el Constituyente y gobernador Miguel Santamaría Dávila.

El liberalismo, representado entre otros por Alfonso López Michelsen, tataranieto de Bernardina, Rafael Pardo Rueda, trastaranieto de Nicolasa y ex presidente del Partido Liberal y Sergio Jaramillo, Alto Comisionado de Paz y bichozno de Nicolasa.

La izquierda con Clara López Obregón, trastaranieta de Nicolasa y ex presidente del Polo Democrático.

La guerrilla, con Jaime Bateman Cayón, tataranieto de Vicente, hermano de las dos Ibáñez.

Fueron once hermanos perseguidos por Morillo a causa de su patriotismo, cuyas vidas merecerían una novela y que se enlazaron en matrimonio con la flor y nata de la sociedad republicana del siglo XIX, aunque las más famosas fueron Nicolasa y Bernardina.

El 9 de enero de 1813 apareció Bolívar en Ocaña con el sable desenvainado y al frente de los desertores de Barrancas, tenía 29 años y Nicolasa, de 19, fue comisionada para colocarle el laurel de la victoria, su primera corona como guerrero sin haber alcanzado el grado de general, pero las circunstancias que rodearon a Nicolasa y a Ocaña le permitieron convertirse en El Libertador e iniciar desde allí la Campaña Admirable para liberar a Venezuela.

Es que Nicolasa era hija del Oficial Real y Jefe de Puertos en Ocaña, el patriota cartagenero Miguel Ibáñez y Vidal quien no dudó un instante en entregar los tesoros españoles bajo su custodia a Bolívar, quien detuvo entonces su frenética carrera y se quedó en Ocaña por 38 días reclutando hombres. Sumó 180 de Ocaña, 70 de Ríoo de Oro y regresó a Mompós en donde reclutó 150 hombres y liberó al prisionero Antonio José Caro, prometido de Nicolasa, para que pudieran desposarse.

Nicolasa

(foto) Nicolasa Ibáñez. Acercamiento digital a la fotografía original, realizado por el artista digital Yerson Jair

A ese, su primer ejército propio, le dio el nombre de Compañía Libres de Ocaña y son los que la historia ha denominado Los 400 momposinos a los que el Libertador debe su gloria, Ocaña era momposina entonces.

En 1815, para desgracia de Caro, llegó a Ocaña el apuesto coronel de 23 años Francisco de Paula Santander y Omaña como Jefe de los Ejércitos del Norte al mando de 100 lanceros y 200 fusileros, con la misión de reclutar 500 hombres para intentar liberar a Mompós. El encuentro entre Santander y Nicolasa les transformó la vida y se convirtieron en amantes por los próximos 21 años en una relación desdibujada por los celos patológicos de Santander, quien no permitía un piropo, ni una mirada, ni una palabra para la ocañera. Por una galantería puso su sable al cuello de Antonio Nariño. Otros personajes  sufrieron igualmente las iras del Presidente, pero el episodio más grave por su repercusión política fue con el vicepresidente José Ignacio de Márquez cuando Nicolasa cumplía, radiante de hermosura, 41 años de edad y este se atrevió a llevarle un obsequio hasta su hogar.

Santander fue advertido y casi saltando atravesó las dos cuadras de distancia entre el palacio y su casa y les apareció en la sala. Casi mata al pobre Márquez quien en venganza se le opuso en las elecciones del 37, apoyado por el hijo de Nicolasa, José Eusebio con el Partido Ministerial que sería luego el Partido Conservador. Santander y su candidato, el general José María Obando del Partido Progresista Demócrata fueron vencidos. Las lesiones que sufrió Márquez por aquel arranque de celos se tradujeron en votos y esa venganza se ha considerado como el origen de los dos partidos políticos tradicionales de Colombia, al decir de Duarte French.

La historia es un espiral y en 1819 entrando Bolívar a Bogotá luego de su última victoria, la de Boyacá, fue escogida Bernardina para coronarlo, igual que su hermana Nicolasa seis años antes para ceñirle su primer laurel. Ya el Libertador tenía 36 y la Novia de Bogotá tan solo 16 pero le impresionó tanto que violentó los linderos generacionales y comenzó a cortejarla

Para la melindrosa y más que melindrosa, bella Bernardina: Mi adorada  B. No pienso más que en ti y en cuanto tiene relación con tus atractivos. Te escribo mil veces, pero tú ingrata no me respondes.

Ella efectivamente no le respondía y lo desdeñaba porque amaba al joven coronel Ambrosio Plaza, de quien dicen que Santander por orden de Bolívar o por congraciarlo, lo  mandó al frente de combate y lo mataron en la batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821.

Bernardina transformó su desdén en odio hasta la muerte.

Lo que no pudieron ni Bolívar, ni Plaza, lo logró el seductor de aquel entonces y supuesto padre de 180 hijos, el multimillonario Miguel Saturnino Uribe Uribe Santos, pariente de Antonia Santos, y Bernardina se enredó en una aventura de la que tuvo a María del Carmen Uribe Ibáñez, fruto escandaloso ante la pacata sociedad neogranadina y se le encerró  en el convento de la calle 17 con 7ª en Bogotá, para que las monjas la criaran bajo la protección de su padre.

Como lavatorio de honras y concesión a la mujer caída, el Procurador General de la Nación, Florentino González le propuso casamiento y la pareja terminó en Chile olvidándose de Carmencita Uribe, quien convertida en bella mujer, casó con Carl Michelsen Koppel, de Nyborg, cónsul de Dinamarca cuya nieta María desposó con Alfonso López Pumarejo y la hicieron bisabuela del presidente Alfonso López Michelsen. Sus dos hermanas medias, Eloisa y Francisca Uribe casaron con Manuel Samper Agudelo y la hicieron tía tatarabuela del presidente Ernesto Samper Pizano.

Muchos son los presidentes de la familia, pero el resto de parentela no es desconocida, entre ellos quien fuera el Gran Maestro de la Logia Masónica de Colombia, Álvaro López Holguín, padre de Clara López Obregón; María Mercedes Cuellar, codirectora del Banco de la República, el popular Fernando González Pacheco, la canciller María Ángela Holguín, los ex ministros Ángela Montoya Holguín y Miguel Urrutia Montoya, el ex alcalde de Bogotá Diego Pardo Koppel, el el escritor Eduardo Caballero Calderón, el ex presidente de Caracol Pablo Laserna Philips, el periodista Antonio Caballero, el ex Presidente del grupo Grancolombiano  Jaime Michelsen Uribe, el pintor Luis Caballero. En fin, el listado sería interminable si nos extendiéramos a ministros y congresistas.

MIGUEL SANTA

Miguel Santamaría Dávila, ex embajador en Rusia, ex gobernador de Cundinamarca

En 1978 en el Congreso se presentó una propuesta para rendir homenaje a Nicolasa y Bernardina, pero un paisano suyo el senador Fernando Carvajalino Cabrales al igual que la nieta de Nicolasa, Margarita Holguín y Caro -que viajó a Ocaña a desaparecer vestigios de la infidelidad con Santander-, se opuso aduciendo que la vida de las dos hermosas mujeres no era edificante. Hoy muchos políticos consideran chévere ser sus descendientes y rebuscan en sus ramificaciones genealógicas algún parentesco con ellas.

Todos los hijos de Miguel Ibáñez y Manuela Jacoba Arias casaron divinamente

Nicolasa, amante del presidente Santander y esposa de Caro

Bernardina, esposa del Procurador General de la Nación y amante del hombre más rico del país, Miguel Saturnino Uribe

José Miguel, alcalde de Bogotá en 1833, casó con Juana Lozano, hija del prócer Jorge Tadeo Lozano y nieta del Marqués de San Jorge, primer presidente del Estado Libre de Cundinamarca.

Vicente, casó con María del Pilar Caicedo y Sanz de Santamaría, hermana del presidente Domingo Caicedo.

Antonio, casó con Mercedes Nariño Ortega, Hija del presidente Antonio Nariño.

Estas historias de alcoba y política nos reafirman que Colombia no es una República democrática, participativa y pluralista como dice la Constitución, sino una democracia hereditaria representada en esta familia presidencial.

matrimonio concha, pequeño

Baile de la boda Concha-Lobo en pleno desarrollo de la Convención de Ocaña el 12 de mayo de 1828, casi todos los diputados asistentes fueron presidentes de Colombia o Ecuador. También están presentes en esta recreación de Yerson Jair, artista digital, las hijas de los presidentes de Colombia que se casaron con los hermanos Ibáñez. 

Ibáñez Arias. Primer plano al centro: Bárbara Vicenta Lemus baila con José Hilario López, presidente de Colombia en 1849. Segundo plano a la izquierda: Manuela Ibáñez Arias baila con su esposo Florentino González, Procurador General de la Nación.  Izquierda al 

centro: María de Jesús Patiño baila con José María del Castillo y Rada, presidente de Colombia en 1821. Izquierda al fondo: Isabel Ibáñez Arias baila con Joaquín Mosquera presidente de Colombia en 1841. Fondo, Segunda pareja izquierda a derecha: Miguel Ibáñez 

Arias baila con su esposa Juana Lozano y Lozano nieta del Marqués de San Jorge, Jorge Tadeo Lozano, primer presidente del Estado Libre de Cundinamarca.  Fondo, tercera pareja de izquierda derecha: el Almirante José Prudencio Padilla baila con Juana de Dios 

Lemus.  Fondo primer personaje solo de izquierda a derecha: Luis Vargas Tejada, poeta, penetrará a la alcoba de Bolívar en el Palacio de San Carlos el 25 de septiembre de 1828 para asesinarlo.   Fondo segundo personaje solo izquierda derecha. José Ignacio de 

Márquez, presidente de Colombia en 1837. Fondo, pareja que escucha: Antonio Ibáñez Arias junto a su esposa Mercedes Nariño Ortega, hija del presidente y Precursor, Antonio Nariño.  Centro izquierda: Coronel José Concha baila con Dolores Lobo.  Serán abuelos 

del presidente José Vicente Concha Ferreira y bisabuelos del Cardenal Luis Concha Córdoba. Centro derecha: Bernardina Ibáñez Arias baila con José Felix Valdivieso, presidente de Ecuador en 1833.  Fondo derecha: Vicente Ibáñez Arias baila con su esposa María 

del Pilar Caicedo Sanz y Santamaría hermana del presidente Domingo Caicedo.  Fondo centro: El General Francisco de Paula Santander baila con Nicolasa Ibáñez Arias

Twitter @mariojpachecog

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