Duque recibe una Colombia destrozada

Duque recibe una Colombia destrozada

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Por Mario Javier Pacheco

Inicia una era de esperanza con Iván Duque, pero no hay que olvidar que el Foro de Sao Paulo con su izquierdismo radical estuvo a punto de entronizarse en Colombia, como se tomó a 12 países, cuyo denominador común era el descontento y el desgobierno.

Petro, símil de Ortega, Castro y Chávez, logró ocho millones de votos con un discurso populista de igualdad, basado en quitar a los ricos para dar a los pobres y en que la paz, es impunidad y entrega del gobierno a los violentos, precisamente porque el país estaba cansado de la corrupción y la mermelada, y hubiera alcanzado la presidencia, de no ser por la extraordinaria campaña que llevó a Iván Duque a la presidencia.

Iván Duque recibe una nación en quiebra, insegura y polarizada al punto de la agresión, como se evidencia en el odio que destilan las redes sociales, y que contradice a Santos cuando insiste en que deja un país paradisiaco, algo así como Utopía, aquella isla fantástica de Tomás Moro, donde hasta las bacinillas eran de oro.

Santos le dijo al congreso en su discurso de despedida, que ellos habían “pavimentado el camino de la paz y la reconciliación de los colombianos” pero los ciudadanos se perciben inseguros en los cuatro puntos cardinales del país, y Duque se posesionará en medio del recrudecimiento del conflicto armado, como antes de Uribe, con uniformados secuestrados en el Chocó; una masacre de once personas en El Tarra; Fronteras invisibles y casas de pique en Tumaco; homicidios en la comuna 13; extorsiones y toques de queda ilegales en Altavista; lideres sociales cayendo como moscas, etc., etc., porque ni en el  Catatumbo, ni en Urabá, ni en el sur de Colombia, los delincuentes dejaron de jugar al tiro al blanco con civiles y militares. Ni dejaron de exportar coca, así que ese pavimento debe ser el de las vías de Odebrecht, y cuando Dijo Santos que “Las FARC ya no existen” tal vez quiso emular su otrora célebre frase: “El tal paro agrario nacional no existe” cuando ya los agricultores tenían taponadas las vías de medio país.

Porque las FARC están más vivas que nunca, aunque se llamen disidencia, incluso con brazo político  en el parlamento; por algo trinó el ex presidente Uribe que: “Por primera vez en la historia de Colombia, se posesiona un “congreso con personas condenadas por delitos atroces, sin reparar víctimas ni cumplir sanciones , con reorganización de las FARC y paz aparente”

Duque recibe una Colombia agobiada por los impuestos, con menor poder adquisitivo en su moneda, pero Santos reclama que redujo la pobreza; recibe unas regiones abandonadas a su suerte, aunque Santos las considera eficientemente atendidas. Una Colombia que perdió, entre muchos activos, a ISAGEN, la generadora de energía, a manos del peor postor, tres meses antes de declararse la crisis energética. En fin, recibe Duque un país descuadernado.

Al presidente Duque no le va a quedar fácil. Las comisiones de empalme desenmascararon la realidad con cifras incuestionables, que deberán hacerse públicas, porque los medios son hábiles en culpar a uno de lo que otro deja, y ya fuimos notificados de su intención de achacarle a Duque, sin posesionarse, los males que deberían achacarle a Santos.

El nuevo mandatario deberá hacer ingentes esfuerzos para lograr la equidad, la legalidad, la convivencia, el emprendimiento y el país del futuro. Pero Duque nos despertó y nos sigue despertando una profunda confianza.

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