Iván Duque. mayorías sin mermelada

Iván Duque. mayorías sin mermelada

- in Azagaya Política
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Por Mario Javier Pacheco

Lo sucedido en el congreso de la república durante la sesión para ajustar las coaliciones y las mayorías, a favor y en contra del gobierno, constituyó un acto inédito en la historia política nacional, un logro necesario, pero absolutamente imposible si se hubiera intentado en el gobierno de Santos.

Además fue un paso gigante del gobierno de Iván Duque en su doble objetivo de re direccionar el país hacia el desarrollo nacional y de enfrentar la corrupción, pues logró mayoría parlamentaria sin mermelada, sin grasa, sin puestos, y hay quienes aún se frotan los ojos.

Las mayorías son imprescindibles para la gobernabilidad, porque el legislativo es el que aprueba los proyectos del ejecutivo. Si el congreso no las aprueba, las propuestas del presidente se quedan en propuestas.

Todavía no alcanza a dimensionarse lo que significa esta victoria, porque hablando sin tapujos,  la corrupción se origina, en gran parte, en el propio congreso, con políticos que no conciben la política sin teja, sin tamales millonarios, sin cupos indicativos, sin contratos hechos a la medida de los contratistas; sin coimas ni comisiones.

La mayoría lograda por Duque fue por escaso margen, pero esto no minimiza la inmensa victoria del ejercicio nunca antes intentado, que puso a rabiar a los barones de la mermelada, Roy Barreras, Armando Benedetti, Name, Cesar Gaviria, etc, quienes en su rasgar de vestiduras dividieron sus partidos, sin que pudieran impedir que el presidente lograra que 54 de los 106 senadores, se alinearan con su gobierno.

La costumbre, o más bien la obligación de los presidentes, era entregar ministerios o institutos a los partidos, para que  los repartieran entre su clientela, y a cambio, le daban el pupitrazo a sus proyectos de ley. Un canje de favores. Me das, te doy. No me das, te fregaste. No gobiernas. Te congelo el presupuesto, no tienes reforma tributaria, ni te apruebo proyecto alguno.

El presidente Duque nos está acostumbrando a sus eficaces y contundentes sorpresas.

Primero fue en lo electoral, haciendo su campaña política sin políticos y ahora gobernando sin mermelada. Se quedó con el Centro Democrático, el Partido Conservador, los movimientos cristianos Justa Libres y Mira, la ASI y el partido de ‘la U’, y en esto hay que hacer un reconocimiento a Jaime Amín.

Petro, se fue, obvio, con las FARC, los ‘verdes’, el Polo y la llamada Lista de la Decencia, a la oposición.

El  grupo de los independientes se conformó con liberales y Cambio Radical.

Iván Duque, coherente y acorde con sus promesas de campaña, ha resultado inflexible. El reto es grande y lo asumió para beneficio de los colombianos, y con mayor énfasis los de las veredas y las montañas, los sisbenizados, la pobrería, a la que nunca llegaba el presupuesto, que se quedaba en el bolsillo de contratistas corruptos.

La austeridad y la legalidad son la marca de este nuevo gobierno. No perdimos el voto.

 

Mario Javier Pacheco. Clic acá

 

 

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