La trampa para poner preso a Uribe

La trampa para poner preso a Uribe

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Por Mario Javier Pacheco

La Corte Suprema de Justicia que sueña con encarcelar a Uribe, desde mucho antes que su corrupto presidente, Leonidas Bustos, terminara preso, acaba de citar a indagatoria al mejor de los colombianos.

El historiador Mariano Ospina me recuerda el episodio de cuando Lleras Camargo sugirió poner preso a Laureano Gómez, y un juez oscuro, de apellido Caicedo, se prestó para ello, lo citó a indagatoria y lo dejó encarcelado. El pueblo, liderado por Urdaneta, se rebeló, y ante el temor de una guerra civil, Laureano fue puesto libre.

La situación ahora es diferente. No vamos a hacer una asonada a 15 días de posesionarse Iván Duque.

Se rumoraba que la Corte tenía previsto encarcelar a Uribe una vez se conociera el triunfo de Petro, pero Ganó Duque, y los planes se reajustaron. Lo llaman a indagatoria, previendo que se arme una gran protesta, convenientemente agravada por los mamertos, para intentar un aplazamiento de la posesión.

Pero les salió al paso el estratega de la campaña del presidente Duque, Luigi Echeverri: Nada de asonadas.

No vamos levantarnos contra esta nueva arbitrariedad, protestando ante los postes de luz, el pavimento, las vitrinas, la fuerza pública o contra peatones inocentes. Eso es lo que quieren, entorpecer la posesión del nuevo presidente y taparle al mundo la vergüenza de haber llevado al parlamento, violadores de niñas y niños y criminales de lesa humanidad, encarcelando al símbolo de la decencia y la legalidad de Colombia. Al hombre que más combatió el delito en todas sus manifestaciones; al adalid de la democracia, a quien Santos y los medios mercenarios acompañados por el narcoterrorismo, convirtieron en un falso diablo”

Paciencia y prudencia. Advirtió Echeverri y Uribe lo ratificó, pidiendo que no se asista a la Concentración Nacional en su apoyo. La justicia politizada no es justicia. ¡No podemos dejarnos provocar!

Que Iván Duque se posesione, para que comience la era de la legalidad, la equidad y la convivencia.

Estamos hartos de la corrupción que nos deja Santos y es imperiosa una reforma sustancial, especialmente en la justicia, para que se recobre la esencia de la ley, y que, jueces y magistrados prevaricadores, a quienes se les demuestre su delito, sean enviados a hacer compañía a su ex presidente Bustos.

La Corte no ha sido imparcial con el presidente Uribe.

En el caso que nos ocupa, Iván Cepeda, hijo de Manuel, cuyo nombre ostenta el frente 42 de las FARC y un frente urbano de la misma organización terrorista, aprovechó su investidura para recorrer las cárceles, pretextando, abogar por el hacinamiento, pero en realidad buscaba paramilitares que se prestaran a ser testigos contra Uribe. En las cárceles los testimonios son baratos, y Cepeda le pagó a la familia de Juan Guillermo Monsalve, -visitado por Cepeda 21 veces- una plata, cuyo monto desconozco, a través de una ONG. Monsalve, declaró entonces que en la hacienda Guacharacas, administrada por su padre, se reunían Santiago y Álvaro Uribe con paramilitares, para planear delitos. Oscar Monsalve desmintió a su hijo. Pero a pesar de eso, los Uribe quedaron encartados.

Cuando Uribe supo que Cepeda andaba en plan de comprar testigos, lo denuncio ante la Corte, -donde hay magistrados que se jactan de sus condenas a uribistas- y esta, no solo absolvió a Cepeda, sino que vinculó a Uribe, a quien ahora llama a indagatoria. Uno de los magistrados que lo cita, Fernando Castro, tiene a su haber, las condenas a María del Pilar Hurtado, ex directora del DAS, y la del secretario de la presidencia, Bernardo Moreno.

Los hampones que auxilia Cepeda hacen el montaje de la siguiente manera: Monsalve, a través de otros presos, como Enrique Pardo, buscan a los abogados de Uribe o personas de su entorno como Paloma Valencia, Ernesto Macías o Alvaro Hernán Prada, y les piden que vayan a visitarlos por razones humanitarias, o porque Monsalve se va a retractar de su testimonio contra los Uribe. Una emboscada muy a lo guerrillera.

En el caso de Lombana, abogado de Uribe, Pardo le pidió que fuera para que le ayudara con una cirugía. En el patio, a unos metros, estaba Monsalve y Pardo pretendió que hablara con él, pero Lombana, intuyendo la celada, se negó.

Sin embargo, los hampones habían logrado su objetivo y con la visita bastaba para implicar al abogado, pues del paso siguiente no solo se encargan la Corte y los falsos testigos, sino la red mamerta, que incluye a Cepeda, a algunos súbditos de la reina que consideran a Uribe enemigo de la paz, y a periodistas de izquierda, como Daniel Coronel y Felix de Bedout, quienes acceden al expediente antes que el enjuiciado, y Yohir Akerman, quien desde el Espectador, le dio forma a la emboscada, publicando esta versión: “En septiembre de 2017, dos abogados penalistas acudieron a la Picota con el pretexto de visitar al preso Enrique Pardo…Su intención real no era reunirse con ese recluso, sino con el señor Juan Guillermo Monsalve”

Ayer se conoció una carta de Pardo desde La Picota, radicada en la Corte desde el pasado 12 de abril, que demuestra la inocencia de Uribe, pero los magistrados la ignoraron convenientemente.

A Monsalve, la Corte le autorizó un reloj que graba a quienes visitan la cárcel, para inducirlos en palabras comprometedoras. Entre tanto, Uribe no tiene idea de todo esto.

La trama es impúdica. Un tenebroso cartel que es necesario desmontar.

Afortunadamente tenemos presidente.

 

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