¿Santista todavía?

¿Santista todavía?

“El país constató hace rato, que lo de Cuba es un diálogo de autistas.”

En 1997 primero, y luego en 2012, al iniciar el proceso en Cuba, Santos dijo que tenía la paz de un cacho.

El reporte FARC de la última semana es el siguiente: fueron asesinadas en Nariño tres personas, entre ellas el comandante de policía de Ipiales; fueron asesinados en el Cauca, tres policías; volada torre en Florencia, que deja sin luz al Caquetá; volada torre en Medina, para dejar sin luz a Bogotá; atacadas con explosivos estaciones de policía en Guaviare y Putumayo; También en Putumayo, una mina mutiló la pierna derecha al niño de 12 años Kevin Minda, y se derramaron 200.000 galones de crudo; volados el acueducto Trasandino y el acueducto de Algeciras; activado explosivo en el colegio Juan XXIII con más de cien niños estudiando.

Esto sucede mientras el presidente hace periplo por Europa clamando impunidad para los delincuentes, y respaldo para su proceso, ni un día de cárcel. Estos crímenes, y los anteriores, les serán perdonados.

Todos ansiamos un proceso que nos devuelva la paz, pero cada vez que se intenta, las FARC engañan, le bajan la guardia al gobierno, hablándole de negociación, mientras a espaldas, incrementan su armamento y el reclutamiento de menores. Es su esencia, como la del escorpión de Esopo. Su ideal leninista, que ordena “la combinación de todas las formas de lucha para acceder al poder” contempla la mentira, el crimen y el engaño. Pero siempre habrá ranas, como la de la fábula, que les crean.

El país constató hace rato, que lo de Cuba es un diálogo de autistas. Las FARC dicen que no quieren la paz y Santos oye que ya casi firman el acuerdo.

El proceso, tras dos años y medio de frustraciones, está desprestigiado, igual que Santos, que en la última encuesta polimétrica de sus amigos de Caracol, presenta una imagen negativa del 62%. Aún le apoyan algunos grupos despistados de la izquierda democrática, y obviamente los violentos de la extrema izquierda, con el cuento de preferir apostarle a la, paz, que a la guerra; también sus periodistas pagos, que distorsionan la verdad; sus funcionarios del poder judicial, cortes y Fiscalía, que antes eran independientes; sus congresistas, que también eran independientes y hoy están llenos de salarios y de poder.

En los procesos de paz, se trata de hacer concesiones mutuas, cuyo fin es que el delincuente acate las leyes, a cambio de ciertas prebendas, pero en Cuba, la guerrilla, no solo no acepta acatar las leyes, sino que exige que se las cambien. Su viveza es tanta, que el nuevo diccionario FARC/Santos, diluyó el término “terrorista”, por el de soldados con ideales, que sembraron pavor en Colombia, en ejercicio de su legítimo derecho a disentir.

Las FARC ejercen, magnificado, el Bullyng escolar contra los colombianos, en especial contra los campesinos inermes, que les abastecen de niños reclutas, y de niñas para el sexo, la cocina y el combate, y a quienes les obligan a marchar en paros, y hacer parte de supuestas organizaciones campesinas, que, con disfraz agrícola, esconden los intereses de la violencia.

Santos nos sentó en Cuba, ante nuestro matón, asustados y matoneados, porque se le debe satisfacer de inmediato, o nos vuelve a golpear. En los colegios, las víctimas saben que el matón nunca se satisface, y volverá a maltratar, para pedir más. Eso hicieron esta semana las FARC, nos están demostrando el incremento de su terrible poder, para que se cumplan sus exigencias, adicionadas al cese bilateral del fuego, obviamente sin que ellos entreguen las armas.

En estos dos años y medio, Santos les ha dado bastante y ofrecido mucho más: derribó la esencia impersonal de las instituciones, para convertir la justicia, la Fiscalía, las leyes y el Congreso, en instrumentos que facilitarán la impunidad; ya suprimió el glifosato, y por eso la coca puede crecer alegre y abundante en las tierras que dominan; ya les ofreció cero cárcel y curules; ya reconoció que habla el idioma de las FARC en los temas agrarios. “No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia”. Expresó Montesquieu

Nunca habíamos visto un presidente colombiano, justificando crímenes de lesa humanidad, ni rogando impunidad para los asesinos en los estrados internacionales.

Nunca el Estado, había pagado cenas, viajes en helicópteros y aviones privados, para escuchar en posición de mudo, la exigencia del desmonte de las Fuerzas Armadas, y que se reconozca, en el acuerdo de paz, que todos los crímenes de las FARC son culpa nuestra, de los colombianos.

El ELN debe esmerarse en aterrorizar, para que obtengan el mismo trato que las FARC, por eso en Norte de Santander, exhibió, hace menos de un mes, en un parque infantil, las piernas mutiladas del cabo Ávila, como trofeo de sus minas.

Aprendieron que en el gobierno Santos el crimen si paga. Su pedagogía enseña, que mientras más miedo se siembre, más premio se consigue.

Quienes pedimos un proceso de paz justo, y nos oponemos a la forma como éste se está llevando, fuimos tachados de enemigos de la paz, y amenazados, tanto por delincuentes de la guerrilla, como del gobierno. Esta semana salieron  al exilio, Fanny Kertzman y Ricardo Puentes Melo, porque parece haberse ordenado a la Unidad Nacional de Protección, hacerse la de la vista gorda con los periodistas de la oposición, y así quitarse, por la vía fácil, sus críticos de encima.

Nota al margen: Los jóvenes y profesionales de la Provincia de Ocaña, que tanto dicen amar su tierra, son incapaces de asumir retos por ella. Ningún candidato a la gobernación, ni al senado. Prefieren aceptar el tamal electoral, y la subordinación a políticos cucuteños. Ya no son lo que fueron.

@mariojpachecog

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